Inicio del Club de lectura del Barrio Centenario

 Inicio del Club de lectura del Barrio Centenario

 Queridos hermanos del Barrio Centenario, hace tres años fui llamado como obispo de este maravilloso barrio Santo de los ültimos Días. Algunos de ustedes recordarán que iniciamos un Club de lectura con los Hombres y Mujeres Jóvenes, algunos viernes por la tarde. Comenzamos leyendo "El principito" de Antoine Saint Exupéry, luego el cuento del "Principe feliz", y "El fantasma de Canterville" de  Oscar Wilde, pero ya no continuamos... Simplemente es difícil para todos reunirnos en forma presencial. Ya voy cuesta abajo en mi ministerio como obispo y no quiero dejar pasar esta oportunidad de inculcar, sembrar, motivar, exhortar, enseñar a leer y analizar algunos escritos de la literatura internacional, que dejarán huella en nuestros espíritus...

Recordemos que la "Inteligencia es la gloria de Dios, o en otras palabras, luz y verdad" (D y C  93:36. También que "Y por cuanto no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe" D y C 88:118. Por tanto, si realmente queremos llegar a la gloria celestial, debemos de ser más letrados y ávidos de sabiduría. 


 Pues no quiero terminar mi periodo como obispo en enero de 2027, llevandome clavada la espinita de que no continuamos con el club de lectura. Lo voy hacer en línea aunque solo participe mi familia.

Es maravilloso leer. Desafortunadamente en la mayoría de las familias mexicanas no se fomenta el amor a la lectura, se prefiere ver la televisión, o mejor ver videos cortos o películas en lugar de leer libros. 

Si ya me tocara el tiempo de cruzar el río negro, para remontar el viaje a celestes regiones desconocidas, me puedo sentir satisfecho por haber inculcado en mi hija Nataly el amor por la lectura y por dejarle una buena biblioteca familiar. A sus 9 años de vida ya ha leído más de 100 libros, tiene un buen ritmo de lectura y la disfruta, ya es parte su vida, de su personalidad, y eso le ayudará a ser una mejor persona, a estar más preparada para los tiempos que vienen. 

 


Con la lectura podemos trascender fronteras, épocas pasadas y hasta futuras, culturas, etc., y pues eso mismo que he logrado con mi pequeña quisiera poder hacer con cada uno de los niños, jóvenes y adultos mayores del Barrio Centenario, pero pues no vivimos juntos, y es difícil, pero al menos espero sembrar la semilla en los que se dejen hacerlo, a los que no les guste la lectura, la cultura, el arte, y todo lo bello lo sublime, lo digno de alabanza, pues ni modo, simplemente desde mi trinchera como su obispo, simplemente les diré "¡Arrepientanse pecadores y póganse a leer las escrituras y otros buenos libros más! ☺☺☺ Aprovecho este tiempo que tengo el privilegio por ser su obispo, porque ya después, no lo podré hacer. Sin embargo, quiero que sepan que los quiero mucho.


La pandemia fue un tiempo maravilloso en donde pudimos estar más en casa y en nuestro caso leer, leer y leer... Así que los invito a leer, y cuando llegue mi relevo me sentiré satisfecho aunque solo sea por un alma que ayude y enseñe a leer y leer y leer, y claro meditar y actuar.


Por aquí les mandaré algunos libros en PDF, les compartiré algunos videos, e incluso audiolibros por si les gusta escuchar libros. Pero lo importante es empezar... retomar lo que se empezó en marzo del 2022.

 

Bueno, bueno, mucho ruido y pocas nueces. El formato de nuestro Club de lectura Centenario será mensual, en línea y el día será la tarde noche del último viernes o sábado de cada mes. Doce sesiones, para analizar 12 libros..., y para los 2 años que me quedan... es poco, así que compartiré varias obras al mes de tal forma que al tiempo de terminar mi periodo de obispo hayamos leído, escuchado y analizado 100 libros... y bueno para empezar nos iremos directo a leer Piel de zapa, del escritor francés Honoré de Balzac...


 ¡Qué cosas tiene la vida caballero! Por un lado organizando el curso contra las adicciones y por otro lado quiero volverlos adictos a la lectura, quiero verlos construyendo sus propias bibliotecas, visitando librerías, ferias de libros, etc., etc., incluso escribiendo sus propios libros (al menos la historia de su vida, la cual ¡leerán y citarán los ángeles por la eternidad!), los quiero ver leyendo y aprendiendo poemas de memoria, y muchas cosas más...



 

 

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